Cuatrocientos kilovatios a un precio que escribes tú
El ejemplo abre en electricidad: 400 kWh y 0,15 € el kWh. 400 × 0,15 = 60 €. El 0,15 no es el precio de la luz en España, ni el de una tarifa regulada, ni el de ninguna comercializadora. Es un número redondo para que la multiplicación se pueda hacer de cabeza y comprobar la página. Cámbialo por el precio de tu factura. Si lo dejas, el resultado es 60 € de ejemplo y nada más. REVISAR el kWh en el recibo, que a veces separa energía y peajes, y decide si el precio que escribes es solo la energía o el conjunto que de verdad pagas por cada kWh.
El mismo formulario sirve para el gas y para el pellet, cambiando la unidad. Metros cúbicos por euros el metro cúbico, o kilos por euros el kilo. 400 kg de pellet a 0,15 € el kilo también son 60 €, y no significan lo mismo que 400 kWh, porque un kilo de pellet no es un kWh de radiador. Esta página no convierte. No trae un poder calorífico ni un rendimiento de caldera. Inventar que «el pellet sale a tanto el kWh útil» exigiría un rendimiento que depende de la estufa, de la instalación y de cómo la uses, y ese dato no está en una tabla única que se pueda poner aquí sin mentir.
Comparar sin un rendimiento inventado
Si quieres saber qué te sale más barato, la comparación honesta con los datos que sí tienes es la de la factura: lo que pagaste por un invierno en luz, lo que pagaste por el gas, lo que pagaste por el pellet. Esta multiplicación prepara una de esas facturas cuando conoces el consumo y el precio. No dice cuál gana. Dos resultados de 60 € no son un empate de confort: son un empate de la multiplicación que has escrito, con unidades que tú has elegido y que pueden no ser comparables.
Una forma de acercarse sin inventar el rendimiento es usar el consumo que ya tuviste, no el teórico. Si el invierno pasado fueron 400 kWh de radiadores y este año pruebas otra cosa, apunta los kWh o los kilos de verdad al final, y entonces multiplica. Un cálculo de catálogo, con metros cuadrados y una constante de aislamiento, pide datos de la vivienda que esta página no pide y no va a suponer. El artículo largo de la guía, cuando lo leas, insiste en lo mismo: sin un precio tuyo y sin un consumo tuyo no hay una respuesta de «qué sale más barato» que merezca pegarse en la nevera.
Qué no está en los 60 €
No está el término fijo del recibo, el alquiler del contador ni la revisión de la caldera. Si quieres el coste del mes completo, suma ese fijo a los 60 € después. No está el IVA del recibo, que en la electricidad y el gas tiene su tipo y sus excepciones temporales: si tu precio por kWh ya lo lleva incluido, no lo añadas otra vez; si es la energía en bruto, añádelo con la calculadora de IVA cuando sepas el tipo que te aplica la factura. REVISAR ese tipo en el recibo, no en una memoria de oídas.
Tampoco está el precio de mañana. 0,15 € no es una previsión. El día que cambie tu contrato, cambia la casilla. La página no guarda el dato y no llama a ninguna comercializadora. 400 kWh es un consumo de ejemplo, pequeño a propósito, para que se vea la coma. Un piso frío en enero puede gastar bastante más, y escribir aquí 400 porque es el valor por defecto no describe tu casa.