El 6 de enero no tiene una tarifa
Los Reyes Magos caen cuando la Navidad ya ha gastado una parte del mes. Quien llega a enero sin un tope escrito acaba sumando el juguete de última hora al recibo de la calefacción y a la cuota del gimnasio que se renovó sola. Esta guía no dice cuánto gasta «una familia española». No hay una cifra del Instituto Nacional de Estadística que esta página pueda citar como el gasto normal del 6 de enero, y no voy a rellenar ese hueco con una media de un blog. El presupuesto es el que tú fijas antes de entrar en la tienda.
La calculadora de gasto de Navidad sirve también para Reyes si la usas como un segundo cajón: lo ya comprado en diciembre no se vuelve a contar, y lo que queda es el tope de enero. Si mezclas las dos campañas en una sola lista, el 5 de enero parece barato porque el grueso ya se pagó en diciembre. Separarlas es la única forma de ver si enero cabe.
Un ejemplo que se puede tirar a la papelera
Tres regalos individuales a 40 € y un regalo para compartir a 30 € suman 150 €. No es una recomendación. Es una cuenta para ver el método: 40 + 40 + 40 + 30. Si una de esas personas recibe también dinero en un sobre, el sobre entra en el mismo tope o lo rompe. Decídelo antes. Un sobre de 20 € convertido en «aparte» es la vía por la que un presupuesto de 150 € acaba en 210 € sin que nadie haya cambiado la lista.
Si el tope de la casa para Reyes es 150 € y ya hay un regalo de 55 € pagado en diciembre, quedan 95 €. No quedan 150. El regalo pagado no desaparece por haber salido de otra cartilla. Apúntalo en la misma lista, con la fecha en que salió el dinero, y resta. La cuesta de enero mide lo que todavía se va a cobrar en el mes, no lo que ya se cobró y se te olvidó.
Qué entra en la lista y qué es otro gasto
Entra el regalo, el envoltorio si lo compras y el envío si el pedido llega a casa. No entra la comida del día 6 si esa comida la ibas a hacer igual: meter el menú familiar dentro de «Reyes» hincha la campaña y luego parece que los regalos costaron el doble. El roscón, si es un extra que solo compras ese día, sí puede ir en la lista. El carbón de broma de un euro también, si de verdad lo pagas. Lo que no entra es el regalo que te hacen a ti: eso es un ingreso en especie que no resta de tu tope, salvo que lo vayas a devolver y la devolución tenga un coste.
El tope se escribe el día que decides cuánto hay, no el día que pagas. Si lo escribes después de la caja, ya no es un tope: es el ticket.
El amigo invisible, si lo celebráis en enero, es otra partida. Tiene su propia calculadora y no debería esconderse dentro del regalo de un niño. Un tope de 15 € por persona con ocho personas son 120 € que salen de los bolsillos de todos, no un único pago tuyo, pero si tú adelantas el lote y luego no cobras, el adelanto es tuyo. Anótalo como gasto hasta que vuelva.
El orden que evita el 5 de enero
Primero el tope de la casa. Después el reparto por persona, y solo entonces la tienda. Si empiezas por el catálogo, el tope se adapta al juguete y deja de ser un tope. Una persona puede tener menos que otra si las edades no piden lo mismo: la igualdad no es una norma, es una decisión. Escríbela para no renegociarla en la caja.
El dinero en efectivo y la tarjeta son el mismo euro. Separar «lo que pagué con la del supermercado» es la manera clásica de perder 30 €. Una sola lista, un solo tope, da igual el plástico. Si alguna compra va a plazos, el plazo entra en los meses en los que se cobra, no solo en enero. Un juguete de 90 € en tres meses son 30 € en enero, febrero y marzo. Contarlo como 30 € esconde 60 €.
Lo que enero ya tiene comprometido
Antes de asignar los 150 € del ejemplo, mira los recibos que enero cobra sí o sí: comunidad, seguro, colegio, suscripciones que se renuevan el día 2. La guía de la cuesta de enero está para eso. Reyes no puede ocupar el hueco de un recibo. Si después de los fijos quedan 80 € y el tope de Reyes era 150 €, el tope nuevo es 80 €. Bajar el tope a tiempo es más barato que devolver un pedido el día 8, cuando el comercio ya se queda una parte o directamente no admite el cambio.
Tampoco sirve prometerse que «en febrero lo recupero» si febrero trae el mismo sueldo y los mismos fijos. Un propósito de ahorro de 2027 que empieza restando un enero ya gastado nace cojo. Si quieres las dos cosas, el regalo sale del tope de enero y la cuota de ahorro se mantiene, aunque sea más pequeña. Quitar la cuota «solo este mes» es la frase que convierte un plan anual en cero.