El cero no es el sueldo
El punto de equilibrio es el número de unidades en el que los ingresos cubren los costes, y a partir del cual cada unidad nueva deja la contribución. No es el número en el que el negocio «va bien». Es el número en el que dejas de perder los fijos. Si quieres un sueldo, ese sueldo tiene que estar dentro de los fijos o la meta tiene que ser más alta que el equilibrio. Un local que llega justo al equilibrio ha pagado el alquiler y no te ha pagado a ti, si tú no estabas en la lista.
El ejemplo de pizarra: 2.000 € de fijos al mes, precio de la unidad 25 €, coste variable 10 €. Cada unidad aporta 25 − 10 = 15 €. Las unidades son 2.000 / 15 = 133,33. Los ingresos en ese punto son 133,33 × 25 = 3.333,33 €. 133 unidades dejan 1.995 €, cinco euros por debajo. Hace falta la unidad 134 para pasar de cero si no puedes vender medias unidades. La página enseña el decimal precisamente para que el redondeo hacia abajo no se disfrace de equilibrio.
Fijo y variable no se eligen por el nombre
Fijo es lo que pagas aunque no vendas: el alquiler, el seguro, una nómina que no depende de la ración. Variable es lo que aparece porque vendes: el género de esa ración, la limpieza de esa estancia, la comisión de esa reserva. Meter la comisión en los fijos, o el alquiler en el variable, mueve el 133,33 sin que el negocio haya cambiado. Una comisión del 15 % sobre 25 € son 3,75 €. Si se restan del precio, la contribución baja a 11,25 € y las unidades suben a 2.000 / 11,25 = 177,78. Es el mismo local, con el canal dentro de la unidad.
Si el coste variable es igual al precio, la contribución es cero y no existe un número de unidades que pague los 2.000 €. Si el variable es mayor, cada venta empeora el mes. La calculadora deja el equilibrio en blanco. No hay que buscar entonces un volumen mágico. Hay que subir el precio, bajar el variable o dejar de vender esa unidad.
De la ensalada a las raciones del mes
El escandallo de la ensalada da 0,63 € de género. Eso no es el variable de esta página salvo que tu unidad sea esa ensalada y no tengas ningún otro coste por ración. Si el variable completo de un menú son 10 € y lo vendes a 25, estás en el ejemplo. Si lo vendes a 12, la contribución es 2 € y los 2.000 € piden 1.000 menús. El margen de ese menú puede seguir pareciendo aceptable en una ficha y el mes no cerrar. Por eso las dos cuentas se hacen, y no se sustituyen.
En una casa rural la unidad es la noche. El variable es lo que cuesta tener esa noche ocupada: limpieza, lavandería, el desayuno si va incluido, la comisión de esa reserva. El fijo es lo que pagas en febrero aunque no venga nadie. El precio que cubre solo los fijos, el de la otra calculadora, es un primo de esta cuenta: reparte el fijo entre las noches que esperas vender. El equilibrio añade el variable y dice cuántas noches hacen falta. Si esperas vender menos de esas noches, el precio o los fijos tienen que moverse antes de abrir la temporada, no en agosto.
La recta no ve los escalones
Esta cuenta es lineal. No ve que a partir de cierta ocupación hace falta otra persona, otro turno o otro seguro. Cuando llegues a ese escalón, los fijos suben de golpe y el equilibrio se recalcula. Hasta entonces, la recta sirve para el primer corte: por debajo se pierden fijos, por encima cada unidad deja la contribución. Celebrar un mes «por encima» sin haber metido tu sueldo en los fijos es celebrar que el local se paga solo.
Si quieres 1.500 € además de cubrir los 2.000, la meta es 3.500 € y las unidades son 3.500 / 15 = 233,33. Puedes escribir 3.500 en la casilla, siempre que sepas que ya no es el equilibrio contable sino el equilibrio más lo que te has asignado. Las dos lecturas son útiles. Mentir en el rótulo, llamando equilibrio a un deseo, no lo es.
Conviene escribir la unidad en la cabecera. «Un menú», «una noche», «una pieza» no se suman entre sí. 133 menús y 133 noches no son la misma noticia, aunque la división sea idéntica. Si en el mismo local vendes menús y también noches, o platos y también barras, haz un equilibrio por línea o acepta que estás usando un variable medio. El variable medio es válido si lo calculas, y deja de serlo si lo eliges porque el 10 € del ejemplo quedaba redondo. Un variable medio inventado devuelve un equilibrio inventado, con apariencia de cifra seria.
2.000, 25 y 10 no son una media de bares ni de casas rurales. No cites el 133,33 como si fuera un dato del sector. Es una división de ejemplo. El tuyo sale cuando el fijo es el del contrato de alquiler y el variable es el del escandallo, no el de esta página. Si al cambiarlos el resultado se va a miles de unidades, no es que la fórmula se haya roto: es que la contribución es demasiado pequeña para esos fijos, y el arreglo está en el precio o en el coste, no en vender más de lo que el local puede servir.